El sistema de la embotelladora se basa en una arquitectura de control distribuida, sustentada en el protocolo MQTT como medio de comunicación entre los distintos nodos. Esta arquitectura se organiza jerárquicamente bajo un esquema maestro-esclavo, en el cual un nodo central, denominado maestro, gestiona y supervisa la ejecución de tareas específicas en una serie de estaciones esclavas.
La interacción entre los nodos se realiza de manera asíncrona a través de tópicos MQTT definidos con un formato estructurado, permitiendo la supervisión, el control y la respuesta ante eventos del sistema de forma eficiente.